FUENTE: Revista GAM (Pascual Monasterio), julio del 2009.
Muchos de los ahora jóvenes desconocen lo que fueron las “Convenciones”. El turismo, como toda actividad de trascendencia, requiere del acuerdo, la opinión y la lógica aceptación de los grupos interesados para así poder planificar y ejecutar en el tiempo los proyectos que esos mismos grupos puedan concebir. Las Convenciones de Turismo fueron la primera instancia de esa experiencia cuando algunos grupos se abocaron a planificar lo que el mismo tiempo convirtió en realidad.
Con los dedos de las manos se podían contar las agencias de viaje inmersas en esta aventura. Dos empresas aéreas se disputaban a quienes se atrevían a aventurarse en los plateados aviones de 21 asientos. Las ciudades parecían poblados y los aeródromos simples corralones donde correteaban burros, vacas y novillos, atreviéndose algunos humanos a utilizar esos espacios para enfrentarse en reñidos partidos de pelota en las auténticas caimaneras que dieron origen a la actual zafra orgullo del beisbol venezolano.
De la misma manera, los pioneros del turismo en Venezuela, se dieron cita en las convenciones donde se enfrascaban en verdaderas acciones destinadas a planificar el futuro. Varios nombres que deslizamos en la anterior columna eran parte de esa pléyade de orientadores quienes prestaron el suyo para formar proyectos. Alguno de ellos aún forman parte de las centenares de agencias que hoy conforman la estimulante lista que asiste, con su experiencia, a quienes engrosan las legiones de turistas que se desplazan por el mundo.
Fueron ellos: dos líneas aéreas, nueve agencias de viaje y una tipográfica revista, quienes se reunieron por vez primera en la casi desierta isla de Margarita para discutir proyectos y contemplar como cruzaban por el norte los vaporosos barcos cargados de incipientes turistas, exhibiendo humeantes estelas, lo que provocó que uno de ellos avizorara proféticamente que esta sería “la industria sin chimeneas”.
TRANSCRITO POR: Gabriel Hidalgo Chang, VenezuelaTuristica.com
Muchos de los ahora jóvenes desconocen lo que fueron las “Convenciones”. El turismo, como toda actividad de trascendencia, requiere del acuerdo, la opinión y la lógica aceptación de los grupos interesados para así poder planificar y ejecutar en el tiempo los proyectos que esos mismos grupos puedan concebir. Las Convenciones de Turismo fueron la primera instancia de esa experiencia cuando algunos grupos se abocaron a planificar lo que el mismo tiempo convirtió en realidad.
Con los dedos de las manos se podían contar las agencias de viaje inmersas en esta aventura. Dos empresas aéreas se disputaban a quienes se atrevían a aventurarse en los plateados aviones de 21 asientos. Las ciudades parecían poblados y los aeródromos simples corralones donde correteaban burros, vacas y novillos, atreviéndose algunos humanos a utilizar esos espacios para enfrentarse en reñidos partidos de pelota en las auténticas caimaneras que dieron origen a la actual zafra orgullo del beisbol venezolano.
De la misma manera, los pioneros del turismo en Venezuela, se dieron cita en las convenciones donde se enfrascaban en verdaderas acciones destinadas a planificar el futuro. Varios nombres que deslizamos en la anterior columna eran parte de esa pléyade de orientadores quienes prestaron el suyo para formar proyectos. Alguno de ellos aún forman parte de las centenares de agencias que hoy conforman la estimulante lista que asiste, con su experiencia, a quienes engrosan las legiones de turistas que se desplazan por el mundo.
Fueron ellos: dos líneas aéreas, nueve agencias de viaje y una tipográfica revista, quienes se reunieron por vez primera en la casi desierta isla de Margarita para discutir proyectos y contemplar como cruzaban por el norte los vaporosos barcos cargados de incipientes turistas, exhibiendo humeantes estelas, lo que provocó que uno de ellos avizorara proféticamente que esta sería “la industria sin chimeneas”.
TRANSCRITO POR: Gabriel Hidalgo Chang, VenezuelaTuristica.com







